¿Cómo funciona un reloj mecánico?
Un reloj mecánico funciona con un muelle enrollado, un tren de ruedas y un pequeño volante que oscila. Te explicamos cada pieza con palabras sencillas y un diagrama.
En esta guía
- La versión corta
- 1. El muelle real: la batería del reloj
- 2. El tren de rodaje: convertir la fuerza en tiempo
- 3. El escape: soltar la energía en porciones
- 4. El volante y la espiral: el latido
- 5. Los rubíes: por qué un reloj lleva piedras dentro
- 6. El mecanismo de remontuar: el trabajo de la corona
- 7. El rodaje de minutería: las horas a partir de los minutos
- En qué se diferencian los automáticos
- Por qué se para un reloj mecánico
- Míralo funcionar en Mecha Watch
- Preguntas frecuentes
Un reloj mecánico no tiene pila, ni circuito, ni cristal de cuarzo. Funciona con una cinta de metal enrollada, un puñado de ruedas dentadas y una ruedecita que oscila de un lado a otro varias veces por segundo. Nada más. Y aun así, uno bueno mide el tiempo con un error de apenas unos segundos al día.
En cuanto entiendes las cinco o seis piezas que intervienen, cualquier reloj mecánico cobra sentido, desde un reloj de vestir vintage de cuerda manual hasta un moderno automático de buceo. Aquí lo tienes entero, en el orden en que fluye la energía.
La versión corta
Un reloj mecánico hace tres trabajos, uno detrás de otro:
- Almacenar energía: al dar cuerda con la corona se enrolla un muelle llamado muelle real.
- Transmitirla: el muelle se desenrolla poco a poco y hace girar una cadena de ruedas llamada tren de rodaje.
- Soltarla en porciones iguales: el escape y el volante liberan las ruedas pasito a pasito, a un ritmo constante. Ese ritmo es lo que lo convierte en un reloj y no en una peonza.
Las agujas simplemente van unidas a ruedas que resulta que dan una vuelta cada hora y una cada doce horas.
1. El muelle real: la batería del reloj
El muelle real es una cinta larga y fina de aleación templada, enrollada dentro de un pequeño tambor llamado barrilete. Cuando giras la corona (o cuando oscila el rotor de un automático), aprietas el muelle. Al desenrollarse lentamente hace girar el barrilete, y el borde dentado del barrilete mueve todo lo demás.
El tiempo que un muelle puede mantener el reloj en marcha es la reserva de marcha. La mayoría de los relojes ronda las 40 horas; algunos usan un muelle más largo, o varios barriletes en serie, para funcionar ocho días. Un rochete y un trinquete impiden que el muelle se desenrolle hacia atrás en cuanto sueltas la corona: ese es el clic que notas al dar cuerda.
2. El tren de rodaje: convertir la fuerza en tiempo
El barrilete gira despacio y con mucha fuerza. El tren de rodaje (normalmente cuatro ruedas: la de centro, la tercera, la cuarta y la de escape) lo convierte en un movimiento más rápido y más suave. Cada rueda engrana con un pequeño engranaje, llamado piñón, de la rueda siguiente, y las relaciones se eligen de modo que:
- la rueda de centro dé una vuelta por hora (suele llevar la aguja de minutos),
- la cuarta rueda dé una vuelta por minuto (a menudo lleva el segundero, y por eso las subesferas de pequeño segundero están allí donde caiga esa rueda),
- la rueda de escape gire deprisa, de diente en diente.
Sin nada que lo frenara, el muelle haría girar este tren en una fracción de segundo y agotaría el reloj. Algo tiene que contenerlo.
3. El escape: soltar la energía en porciones
El escape es la parte ingeniosa. En la mayoría de los relojes modernos es un escape de áncora suizo: una rueda de escape con dientes de forma peculiar y una pequeña áncora, una pieza en forma de ancla, con dos «paletas» de rubí.
El áncora bascula de un lado a otro. Cada vez que bascula, una paleta deja pasar un diente de la rueda de escape y la otra atrapa el siguiente. El tren de rodaje avanza exactamente un paso y vuelve a bloquearse. Ese bloqueo y esa liberación son el tictac que oyes, y la razón de que el segundero de un reloj mecánico avance a pasitos diminutos y no con un deslizamiento realmente continuo.
El escape hace además un segundo trabajo: al deslizarse cada diente, le da un pequeño empujón al áncora, que esta transmite al volante. Ese empujón mantiene el volante oscilando.
4. El volante y la espiral: el latido
El volante es un pequeño aro con peso que oscila de un lado a otro sobre un eje. Un muelle en espiral finísimo, llamado espiral (o muelle espiral), lo devuelve cada vez hacia el centro, de modo que oscila a un ritmo constante: como un péndulo, pero uno que funciona en cualquier posición.
Cada oscilación del volante golpea el áncora, que libera un diente de la rueda de escape. Así que el volante marca el ritmo de todo el reloj. La mayoría de los relojes modernos late 21.600 o 28.800 veces por hora: son 6 u 8 pasos del segundero por segundo. Explicamos qué significan esas cifras en la frecuencia de un reloj, explicada.
La precisión depende de lo regular que sea la oscilación del volante. La temperatura, el magnetismo, la posición del reloj y la energía que le quede al muelle lo alteran ligeramente. Un relojero «regula» un movimiento ajustando la longitud efectiva de la espiral hasta que el reloj ni adelanta ni atrasa.
5. Los rubíes: por qué un reloj lleva piedras dentro
Allí donde giran los pivotes de las ruedas, y en las paletas del áncora, los relojes usan diminutos rubíes sintéticos. El rubí es extremadamente duro y liso, así que se desgasta despacio y necesita muy poco aceite. Un movimiento básico de cuerda manual suele tener 17 rubíes: los suficientes para cubrir todos los puntos de fricción importantes. Los automáticos suelen llevar entre 21 y 25, porque el sistema de carga añade más piezas móviles.
Más rubíes no significan automáticamente un reloj mejor. Más allá del juego funcional, los rubíes extra son sobre todo decoración.
6. El mecanismo de remontuar: el trabajo de la corona
La corona se une a una tija en el interior del reloj, y un pequeño conjunto de palancas y ruedas, el mecanismo de remontuar y puesta en hora, decide qué ocurre al girarla:
- Metida: al girarla das cuerda al muelle real.
- Sacada un paso (en los relojes con fecha): al girarla cambias la fecha.
- Sacada del todo: al girarla mueves las agujas para poner la hora.
Antes de 1840, más o menos, hacía falta una llave aparte para dar cuerda y poner en hora un reloj; de ahí que en inglés este mecanismo se llame «keyless works», literalmente «mecanismo sin llave». Más sobre esto en cómo poner en hora un reloj mecánico.
7. El rodaje de minutería: las horas a partir de los minutos
La aguja de minutos va montada en el eje de la rueda de centro, pero la de horas tiene que girar doce veces más despacio. Un pequeño juego de ruedas bajo la esfera, el rodaje de minutería, divide entre doce el giro de la aguja de minutos y mueve un cañón que lleva la aguja de horas. Los discos de fecha, los discos del día y los de fases lunares también toman su movimiento de aquí, normalmente a través de una rueda que da una vuelta cada 24 horas.
En qué se diferencian los automáticos
Un reloj automático tiene todo lo anterior más una masa en forma de media luna llamada rotor. Al mover la muñeca, el rotor oscila y, mediante un juego de ruedas inversoras, le da cuerda al muelle real por ti. Una brida deslizante en el extremo del muelle impide que se pase de cuerda. Consulta reloj automático o de cuerda manual para ver cómo cambia eso la convivencia con él.
Por qué se para un reloj mecánico
Un reloj mecánico se para por una razón muy simple: el muelle real se queda sin energía. Cuando está casi desenrollado, ya no puede empujar la rueda de escape con fuerza suficiente para mantener el volante oscilando, y todo el tren se detiene. Dale cuerda y vuelve a arrancar. No es un fallo: es el trato que haces con un reloj mecánico.
Míralo funcionar en Mecha Watch
Leer sobre un volante es una cosa. Verlo es otra. En Mecha Watch eliges uno de cuatro movimientos, cada uno latiendo a su frecuencia real, creas un reloj a su alrededor y luego le das la vuelta para ver el movimiento a través del fondo.
Y como se comporta igual que uno de verdad, la energía tiene que salir de ti. Dale cuerda con la corona y siente cada clic del trinquete; camina y un automático se da cuerda solo; ignóralo y el muelle real se agotará y el reloj se parará. Es la mejor forma que conocemos de entender un reloj mecánico: crea un reloj («make a watch» o, dicho deprisa, Mecha Watch) y mantenlo con vida.
Preguntas frecuentes
¿Un reloj mecánico lleva pila?
No. Un reloj mecánico se alimenta únicamente de un muelle real enrollado, al que das cuerda girando la corona o, en un automático, moviendo la muñeca.
¿Qué hace que un reloj mecánico haga tictac?
El escape. Un áncora bloquea y libera la rueda de escape diente a diente, al ritmo del volante que oscila. Cada liberación es un tic.
¿Qué precisión tiene un reloj mecánico?
Un reloj mecánico típico adelanta o atrasa entre unos pocos segundos y unos 20 segundos al día. A los cronómetros certificados se les exigen límites más estrictos. Los relojes de cuarzo son mucho más precisos.
¿Para qué sirven los rubíes de un reloj?
Los rubíes sintéticos se usan como cojinetes en los puntos de mayor fricción porque son duros y lisos, de modo que las piezas se desgastan despacio y necesitan poco aceite.
¿Qué diferencia hay entre el muelle real y la espiral?
El muelle real almacena la energía y mueve el reloj. La espiral es un muelle mucho más fino, unido al volante, que controla su oscilación y, por tanto, la precisión del reloj.